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El fenómeno natural, polvo del Sahara

Por Cecilia Martínez

El fenómeno que no dura más de una semana, se forma principalmente con la ayuda de tormentas o ciclones. Los fuertes vientos ocasionan que grandes cantidades de arena suban a la atmósfera y recorran miles de kilómetros de distancia.

Los polvos del cálido desierto del Sahara, el más grande del mundo se trasladan de África hasta Centroamérica, Nortamérica y El Caribe varias veces al año, recorren más de 10 mil kilómetros y suelen darse al final de la primavera, en verano y principios del otoño, específicamente llegando a territorio nacional tocando la Península de Yucatán, pronosticados para los días 23 y 26 de junio durante este 2020.

En cuanto a la salud aunque no representa un mayor riesgo para la población, se dan a conocer algunas Indicaciones  por parte del Centro Nacional de Prevención de Desastres el (Cenapred), para prevenir las afectaciones debido a las altas concentraciones de polvo.

Es importante señalar que para las personas que tienen Covid-19, así como los grupos vulnerables, deben evitar salir de casa.

  Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS), menciona que  estas tormentas cuando logran concentrarse y alcanzar áreas pobladas de Europa y América, pueden provocar la aparición de alergias y crisis asmáticas en muchas personas, sobre todo aquellas que ya sufrían problemas respiratorios o de inmunodepresión. Muchas veces se refieren casos de “gripes” persistentes o alergias sin causa aparente que pueden haber sido provocadas por el contacto con partículas de origen biológico presentes en estas brumas.

El portal Atlantic Oceanographic and Meteorological Laboratory explica que el polvo del Sahara es una fuente de micronutrientes para el ecosistema terrestre como el marino. “Se cree que el polvo del Sáhara fertiliza el bosque lluvioso del Amazonas y es sabido que el hierro y el fósforo que el polvo transporta benefician la producción de biomasa marina en partes de los océanos en las que hay escasez de estos elementos”

Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) el calor, la sequedad y los fuertes vientos asociados con la capa de aire sahariana suprimen también la formación e intensificación de los ciclones tropicales.

El director ejecutivo del Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire del Área Metropolitana de Monterrey señala que en primera instancia, el polvo viaja a gran altitud pero en la medida que disminuye la potencia del viento, desciende a las capas inferiores de la atmósfera, y esto se refleja en un aumento en los niveles de contaminación en el área metropolitana de esta ciudad, como sucedió en 2018. Al ser un fenómeno recurrente, ahora con las nuevas tecnologías, se le puede dar un seguimiento más puntual sobre la trayectoria que tiene esta nube de polvo y las zonas geográficas que puede afectar.

Para todos aquellos que quieran presenciar su avistamiento, en la página de  Cenapred se encuentra el enlace de la transmisión en vivo del suceso.

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