
Bitácora del capitán: 10 / 08 / 2026.
Cuando hay amistad, cariño y confianza, la distancia siempre se acorta por muy amplia que sea.
Algunos años han pasado desde que, con una gran colega y amiga, pusimos una gran distancia física entre nosotros. Ocurrió en aquellos días en que experimentamos un cierre masivo de comercios y la proliferación del home office, entre muchas otras cosas que cambiaron nuestras costumbres de vivir. Ella tomó la oportunidad de cambiar de residencia buscando mayor tranquilidad y calidad de vida, una situación que yo repliqué años después, solo que poniendo más tierra de por medio.
A pesar de eso, nos comunicamos muy seguido. Un buen día o un link de alguna red social, sirven para saber que estamos presentes y, por supuesto, de vez en cuando compartimos algo más profundo que nos lleva a una reflexión envuelta en el respeto de opiniones e ideas.

En una de esas reflexiones, la palabra “carencia” surgió como tema principal de nuestra plática.
Más allá de relacionar la palabra con la falta de recursos económicos, se presentó como un “ente” que te quita visión para lograr tus sueños o incluso aquello que deseas compartir.
De repente te das cuenta de que vives pensando más en lo que no tienes que en la forma de conseguirlo, una situación que generalmente te llena de preocupación y, por ende, quita energía y foco en lo que realmente deberías hacer.

Nuestra mente pone nuestra energía en resolver la deficiencia inmediata, la del día a día: pagar las cuentas, buscar un ahorro excesivo, vivir sufriendo por cada moneda que sale y, por ende, cegarse a las posibilidades a largo plazo, perdiendo las oportunidades de algún negocio o aprendizaje que podrían verse como una inversión que en el futuro le dé la vuelta al cuento.
¿Qué tenemos más presente: el miedo a perder lo que tenemos o la alegría de haberlo conseguido?
La gran comunicación en la que hoy vivimos nos llena de frases motivacionales que, en muchos de los casos, nos regalan un momento de confort; sin embargo, no resuelven el tema. La acción y la conciencia sí lo hacen.
Al final, es cuestión de saber a dónde llevar la nave y tomar la responsabilidad del timón.
Cierre bitácora del capitán: 10 / 08 / 2026.


El cargo ¿Qué tan abundante es tu nave? / Por Matías Suárez apareció primero en Reporte 32 MX, El medio digital de México.

