Una investigación reciente en la que se evaluó el contenido de sodio en 11 salsas picantes, de marcas líderes en el mercado mexicano, reveló que las concentraciones de sodio de esos productos comerciales, disponibles en diferentes plazas del territorio nacional, oscilaron entre 800 y 3,300 mg en 100 ml, lo cual sobrepasa los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) (ingesta máxima diaria de 2,000 mg).
Entre las preferencias de los consumidores, resaltan los aderezos para ensaladas y encurtidos; la salsa cátsup, mayonesas, mostazas; salsas barbacoa, de soja y las de sabor picante, elaboradas a base de vegetales, vinagre y diferentes especias, cuya industrialización permite que puedan conservar durante meses el mismo color, textura, acidez y sabor. Algunas contienen componentes como el glutamato monosódico, benzoato de sodio y exceso de cloruro de sodio o sal.
En el mundo, más del 78 % de los hogares compra salsas o condimentos envasados al menos una vez al mes, y en nuestro país, el 41 % de estos adquiere salsas de tipo casero de forma regular, lo que significa casi siete botellas de 238 gramos al año, es decir, 1.6 kilogramos, aprox., debido sobre todo, al incremento en el consumo de comida rápida y alimentos ultraprocesados.

El consumo en exceso de sodio es una de las principales causas de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y padecimientos renales prevenibles e, incluso, hay evidencia que sugiere que con ello se puede aumentar también el riesgo de desarrollar cáncer de estómago, osteoporosis u obesidad, como subraya un estudio difundido por el British Medical Journal, consultado por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO).
Por su parte, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) destacan, de manera preliminar, que en 2025, las enfermedades del corazón fueron la primera causa de muerte en México, con 177 mil 673 fallecimientos, con mayor prevalencia en los hombres que en las mujeres.
Con el propósito de prevenir enfermedades, las principales guías alimentarias de diversas instancias de salud aconsejan el consumo moderado de alimentos ultraprocesados; retirar el salero de la mesa; cocinar con poco o nada de sodio; usar hierbas o especias para dar sabor a la comida, en lugar de sal, y elegir alimentos con bajo contenido de sodio o productos bajos en sodio.